Reacciones espanolas

Parte 11: Reacciones españolas

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Transcripción:

Nadie sabe en realidad a ciencia cierta cuán manipulados fueron los espa ñ oles. No pienso que tuvieran que ser manipulados mucho. Estaban determinados por sus propias razones a no permitir a los americanos explorar el suroeste. En primer lugar, tenían miedo de dejar a los americanos entrar en contacto con las tribus indias de los llanos del sur. Los comanches , que eran numeros simos, y guardaban buenos recuerdos de los d'as cuando los españóles y los franceses haban competido por obtener sus favores, miraban ahora a los americanos como un nuevo competidor de los españoles, y estaban ansiosos de que los americanos llegaran a los llanos del sur.

Los españoles no tenían intención, pues, de dejar a los americanos con los comanches y grupos así, y de modo que por sus propias razones, los españoles estaban determinados a poner todo el empeño en bloquear estas expediciones americanas. Mandaron tres expediciones distintas para intentar capturar a Meriwether Lewis, mas el río Missouri estaba tan lejos que estas expediciones españolas nunca pudieron en realidad acercarse para capturar a Lewis.

Por otra parte, el río Red del Sur era fácilmente accesible a aquellas tropas españolas, de modo que España, en la primavera de 1806, comenzó a montar un plan con motivo de parar esta Exploración del Suroeste. Decidió—el gobierno español de Madrid, y de Cuba—antes de todo, alertar a las autoridades de Nuevo México y de Texas de la inminente expedición americana. Toda una serie de oficiales españoles, el comandante-general de las provincias interiores—que llevaba por nombre Nemicio Salcedo—dirigió personalmente la oposición. Instruyó al gobernador de Texas, de nombre Antonio Cordero y Bustamante, a asegurarse de que los americanos no llegaran al territorio de los Wichita y Comanches. Le dijo, haga lo que sea necesario, incluso una declaración de guerra a los Estados Unidos si hay que hacerla, pero no permita que esos americanos entren en contacto con los indios de las llanuras del sur.

De modo, que los oficiales españoles básicamente se arrojaronde lleno a una actividad febril. Montaron dos expediciones distintas para bloquear la exploración de Jefferson. Una se lanzó desde Natchitoches, una ciudad que distaba unas cien millas de Nacogdoches, en Louisiana. La expedición de Nacogdoches iba liderada por un hombre llamado Francisco Viana, capitán Francisco Viana. Consistía en unos doscientos doce dragones españoles—incluido un antepasado mío, que era teniente del ejército; tenía por nombre José Flores, de Nacogdoches. Era, de hecho, uno de los oficiales que termin ó por encontrarse con los exploradores de Jefferson en el verano de 1806.

La otra fuerza, que iba a ser la fuerza de seguros, se lanz ó desde Santa Fe bajo el liderato del teniente Fecundo Melgares. Era una fuerza de seiscientos hombres, y debía consistir en la p ó liza de seguros, como dije. En caso de que la expedición americana se las arreglara para pasar a Viana...o Viana, Melgares intentar’a enfrentarse con los americanos más lejos, río Red arriba.

Así los españoles, como lo describió Peter Custis en 1806, “Esta expedición parece haber echado todo su país a fermentar”. Y tenía razón. Los españoles estaban determinados a no permitir que esta expedición continuara.

Entre los múltiples descubrimientos científicos que la expedición de Jefferson al suroeste esperaba alcanzar, no eran sólo masas de metal (que resultaron ser meteoritos), montañas en parte de sal—y eso, en cierto modo, era realmente. . . . lo que reflejaba la realidad porque el río Red, encabezaba, por cierto, un área que estaba cubierta de yeso; es una región extremadamente cargada de sal y así eso no era enteramente una quimera. Pero una de las otras cosas que intriga a Jefferson acerca del suroeste eran las noticias de que los caballos salvajes rondaban en grandes manadas. De hecho algunos de los informadores le dijeron que había manadas de miles de caballos salvajes en el suroeste. Y esto en realidad intriga a Jefferson porque dijo, si es verdad, ésta es la primera vez en la edad moderna que el caballo puede ser estudiado en su estado salvaje. Así que tenía mucho interés en que sus exploradores echaran una ojeada a estas manadas de caballos salvajes. Por desgracia, no llegan tan lejos al oeste para ver estas grandes manadas. Mas esta era otra realidad; el suroeste estaba lleno de . . . algunos cálculos son . . . tantos como dos millores de caballos salvajes en 1800.